El contexto de posguerra: Europa frente a Estados Unidos
Las consecuencias de la Primera Guerra Mundial afloraron durante la década de 1920. Mientras en Europa se vivieron años de recesión, paro e inflación, en Estados Unidos se experimentó un período de abundancia, prosperidad y optimismo.
Situación de Estados Unidos
- Elevada producción agrícola e industrial.
- Principal exportador de productos, cuya competitividad le permitió dominar los mercados internacionales.
- Receptor del cobro de las deudas europeas provocadas por la Gran Guerra.
Situación de los países europeos
- Caída de la producción y de la demanda.
- Aumento de la deuda y devaluación de sus monedas.
- Alemania sufrió la peor situación, lo que fomentó el crecimiento del nacionalismo.
No obstante, el crac de la Bolsa en 1929 sumió a Estados Unidos en una crisis económica que se extendió por Europa, dando inicio a la Gran Depresión.
Las reparaciones de guerra y la inestabilidad
- La deuda alemana (6000 millones de marcos) obligó al país a emitir dinero-papel, causando hiperinflación.
- Ante la imposibilidad de pago, Francia ocupó la cuenca minera del Ruhr (1923).
- En 1924, el Plan Dawes reestructuró la deuda alemana mediante pagos anuales y préstamos estadounidenses.
- En 1929, el Plan Young redujo aún más las reparaciones.
Conflictos políticos y crisis de las democracias
El triunfo de la Revolución rusa movilizó a la clase obrera europea, provocando movimientos sociales en 1919 y 1920. La represión estatal fortaleció a los sindicatos y partidos socialistas y comunistas, mientras la burguesía, temerosa de la revolución, se opuso a estos cambios.
El auge de los totalitarismos
Los regímenes totalitarios rechazaron los principios de la democracia liberal con características comunes:
- Culto al jefe y partido único.
- Adoctrinamiento ideológico y nacionalismo exacerbado.
- Limitación de derechos y uso del terror y la violencia.
La prosperidad y el crac de 1929
Tras la I Guerra Mundial, Estados Unidos instauró el American Way of Life, basado en el consumo de masas, créditos y publicidad. Sin embargo, el Jueves Negro (24 de octubre de 1929) marcó el inicio del colapso bursátil, provocando la quiebra de bancos, el cierre de fábricas y una recesión económica mundial.
El nacimiento del fascismo en Italia
Tras la guerra, Italia sufrió decepciones territoriales, crisis económica y social, y una fuerte inestabilidad política. Benito Mussolini fundó los Fasci di combattimento en 1919, transformándolos en el Partido Nacional Fascista en 1921. Tras la Marcha sobre Roma (1922) y el asesinato del diputado Matteotti, Mussolini instauró una dictadura personal bajo el título de Duce, suprimiendo libertades y controlando la vida social y económica.
El ascenso del nazismo en Alemania
Adolf Hitler tomó el control del NSDAP, promoviendo un programa nacionalista, antisemita y antidemocrático. Tras el fallido golpe de 1923, el partido ganó fuerza con la crisis de 1929. En 1933, Hitler fue nombrado canciller y estableció un régimen totalitario basado en la ideología: Ein Volk, ein Reich, ein Führer. La nazificación incluyó la represión (Gestapo, SS), la persecución de minorías (Leyes de Nuremberg) y la preparación para la expansión territorial que desencadenaría la Segunda Guerra Mundial.
La dictadura estalinista en la URSS
Tras la muerte de Lenin, Stalin se impuso sobre Troski, consolidando un modelo de economía planificada mediante planes quinquenales, la colectivización agraria (koljós y sovjós) y la prioridad de la industria pesada. Su poder se basó en el culto a la personalidad, el partido único y una brutal represión mediante purgas y gulags.
El New Deal de Roosevelt
Para combatir la Gran Depresión, F. D. Roosevelt implementó el New Deal, un conjunto de medidas para reactivar la economía mediante el control estatal de bancos, subvenciones industriales, recuperación agrícola y regulación de las condiciones laborales para fomentar el consumo.
