Sublevación militar y estallido de la Guerra Civil
Introducción
Este es un tema ampliamente estudiado que despierta gran interés, no solo por tratarse de un enfrentamiento bélico, sino también ideológico. Representa el preludio de la II Guerra Mundial y un momento en el que España captó la atención mundial, cultural y académica. El fracaso del golpe militar inicial provocó una guerra de tal magnitud que se temió su contagio al resto de Europa.
El golpe militar
Las elecciones no lograron regular las disputas políticas. El asesinato de Calvo Sotelo, líder parlamentario de la derecha, fue el colofón a una serie de asesinatos políticos que aceleró el golpe. El general Mola ultimó los preparativos, atrayendo a monárquicos, carlistas, miembros de la CEDA y falangistas.
- Logística: Un avión, el “Dragón Rapide”, trasladó a Franco de Canarias a Ceuta.
- Liderazgo: Sanjurjo se preparaba para liderar el “Alzamiento”, pero tras su muerte, Mola asumió el mando.
- Desarrollo: Azaña no reaccionó a tiempo contra la conspiración. El golpe prosperó en el sur y parte del norte, pero fracasó en las grandes ciudades industriales.
La República contaba con la fidelidad de la mitad del ejército peninsular, parte de la Guardia Civil, el control de la producción industrial y los fondos del Banco de España. Por su parte, los sublevados dominaban las grandes zonas agrícolas, asegurando el abastecimiento, y contaban con el ejército colonial, la élite de combate.
El inicio de la guerra: Cruzar el estrecho
Fue decisivo controlar el estrecho para llegar a la península. Se preparó el primer puente aéreo militar con aviones cedidos por Alemania. Franco aprovechó la inacción de la flota fiel a la República para desembarcar en la península.
El objetivo: Tomar Madrid
Mola encontró una fuerte resistencia en Madrid y decidió esperar los refuerzos de Franco, que avanzaba desde Andalucía. Los sublevados se hicieron fuertes en el Alcázar, convirtiéndolo en un símbolo nacional. A pesar de la presión, la defensa de Madrid se consolidó bajo el grito de “No pasarán”. El general Rojo detuvo el avance nacional, obligando a Franco a cambiar de estrategia y rodear la capital con apoyo italiano, aunque sin éxito.
El frente norte y el Cinturón de Hierro
Franco se dirigió al norte con apoyo alemán. La Legión Cóndor se adueñó de los cielos y llevó a cabo el bombardeo de Guernica, un adelanto de la devastación que sufriría Europa en la II Guerra Mundial. Tras la muerte de Mola, los nacionales tomaron el norte industrial y minero.
Aragón y la Batalla del Ebro
Los nacionales se dirigieron al Ebro para tomar Cataluña, logrando la toma definitiva de Teruel. Tras la batalla del Ebro, donde Franco resultó vencedor, cayó Cataluña. Madrid preparó su rendición y el gobierno republicano, desde Valencia, organizó el exilio. El 1 de abril de 1939, Franco anunció el fin de la guerra.
Apoyos internacionales
- Bando sublevado: Alemania, Italia y Portugal brindaron apoyo logístico, aéreo y terrestre.
- Bando republicano: La Unión Soviética suministró material bélico. Prieto envió oro del Banco de España a Moscú, un hecho que generó controversia histórica.
- Neutralidad: Francia y Gran Bretaña se declararon neutrales, aunque comenzaron a ver a Franco como la opción menos mala.
Organización de ambos bandos
En el bando nacionalista, tras la muerte de Sanjurjo y Mola, Franco fue proclamado “Generalísimo”. Tras la muerte de José Antonio Primo de Rivera, lideró a falangistas y carlistas. En el bando republicano, anarquistas, socialistas y comunistas lucharon por imponerse, lo que debilitó la cohesión necesaria para ganar la guerra.
Balance de la guerra
Las consecuencias del conflicto persisten, como se observa en la Ley de Memoria Histórica y la exhumación de fosas. La guerra trajo ruina, destrucción de infraestructuras y una pérdida intelectual irreparable: escritores como Machado se exiliaron, García Lorca fue ejecutado y Miguel Hernández murió en prisión.
Conclusión
Entre 1936 y 1939 tuvo lugar la guerra más cruel de nuestra historia, enfrentando a los españoles por sus ideas políticas. A diferencia de las guerras carlistas del siglo XIX, este conflicto rebasó todos los límites, instaurando una dictadura que duraría cerca de 40 años. Más de 80 años después, las heridas del conflicto siguen presentes en la sociedad española.
