Liberales isabelinos grupos sociales

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1.- Conceptos fundamentales

• Baldomero Espartero:


fue un militar español que luchó en la primera guerra carlista, donde su dirección del Ejército Isabelino fue de viva importancia para la victoria final. Fue regente de España desde 1840 a 1843, sustituyendo a María Cristina. 

• Carlos María Isidro:


fue un infante de España y el primer pretendiente carlista del trono bajo el nombre de Carlos V, por ser el segundo hijo del rey Carlos IV, por lo tanto hermano de Fernando VII. Le disputó el trono a Isabel II, hija de Fernando VII, apoyado por los defensores del Antiguo Régimen. De las disputas entre ambos bandos surgieron las Guerras Carlistas. 

• Concierto Económico:


instrumento jurídico que regula las relaciones tributarias y financieras entre la Administración General del Estado de España y la comunidad autónoma del País Vasco, y que forma parte del régimen foral. 

• FET:


(Falange Española Tradicionalista) partido único del régimen franquista y, a efectos legales, el único partido permitido en España tras la Guerra Civil. Es una mezcla entre los ideales falangistas y el carlismo en el Siglo XX. La T de tradicionalista es lo que hace referencia al Carlismo. 


• Fueros:


estatutos jurídicos aplicables en una determinada localidad cuya finalidad era, regular la vida local, estableciendo un conjunto de normas, derechos y privilegios, otorgados por el rey o el señor de la tierra. Este conjunto de leyes normalmente procede de costumbres que tienen dichos territorios. 


Guerra de Sucesión:


conflicto internacional que duró desde 1701 hasta la firma del Tratado de Utrecht en 1713, que tuvo como causa fundamental la muerte sin descendencia de Carlos II de España, último representante de la Casa de Habsburgo. La muerte de Carlos II dejó como principal consecuencia la entrada de los borbones al trono de España. 


Isabel II:


fue reina de España entre 1833 y 1868,2​ gracias a la abolición de la ley sálica. Esto provocó la insurgencia del infante Carlos María Isidro, hermano de Fernando VII y tío de Isabel II, quien, apoyado por los grupos absolutistas intentó proclamarse rey durante la agonía de Fernando VII. 


Ley Sálica:


es una ley particularmente por la regulación de la sucesión monárquica a favor de los varones, pero regulaba también otros asuntos (herencia, críMenes, lesiones…). Fue abolida por Fernando VII para que su hija Isabel II pudiera optar al trono antes que su hermano Carlos María Isidro. 



Pacto de Vergara:


fue un tratado que se firmó en Oñate (Guipúzcoa) entre el general isabelino Espartero y trece representantes del general carlista Maroto y que dio fin a la Primera Guerra Carlista en el norte de España. El convenio quedó confirmado con el abrazo que se dieron Espartero y Maroto, este mismo día, ante las tropas de ambos ejércitos reunidas en las campas de Vergara, razón de su nombre popular. 


Pragmática Sanción:


conjunto de leyes propias promulgadas por el rey de España que incumben a aspectos fundamentales del Estado, regulando cuestiones tales como la sucesión dinástica u otras. Suelen identificarse por la fecha en que fueron sancionadas. También fue la ley por la que se abolíó la ley sálica. 


Rafael Maroto:


militar e hijo de militar, con el grado de capitán y al que retirado ya del servicio le otorgaron importantes destinos en la vida civil, general del bando Carlista en la primera guerra. 


Regencia:


gobierno provisional en un estado monárquico que ejerce un regente mientras el rey legítimo no puede gobernar, generalmente por ser menor de edad, estar ausente o incapacitado. 


2.- Concepto explicativo del término de fueros

  Los fueros son estatutos jurídicos aplicables en una determinada localidad cuya finalidad era, regular la vida local, estableciendo un conjunto de normas, derechos y privilegios, otorgados por el rey o el señor de la tierra. Este conjunto de leyes normalmente procede de costumbres que tienen dichos territorios. Fue un sistema de derechos local utilizado en la Península ibérica a partir de la Edad Media y constituyó la fuente más importante del Derecho altomedieval español.

  El fuero puede ser una jurisdicción:
La potestad de aplicación de normas legales en casos concretos. También se llama fuero al estatuto jurídico que se aplica en una localidad en específico.

   El uso más frecuente del concepto en la actualidad se vincula a la competencia jurisdiccional extraordinaria que se le otorga a un individuo en virtud de un cargo. En este caso, los fueros son privilegios:
Se trata de un beneficio que solo gozan ciertas personas y no el común de la gente.


3.- La Cuestión Foral hasta el Siglo XIX

     Durante el reinado de los Reyes Católicos, se produce la uníón territorial de Castilla y la Corona de Aragón, además de la anexión de Navarra para Castilla en 1512. Pero cada reino manténía su diferenciación: instituciones, libertades y fueros propios procedentes de la Edad Media. Durante el reinado de los Austrias los fueros son respetados e, incluso, ampliados en algunos casos aunque no dejaron de alzarse voces para que se suprimiesen. Con el cambio de dinastía, tras la Guerra de Sucesión, a principios del S. XVII, y la llegada de Felipe V y los Borbones, se lleva a cabo un proceso de castellanización de los reinos de la Corona de Aragón que habían apoyado la candidatura del Archiduque Carlos al trono español; así se promulgan los «Decretos de Nueva Planta» por los que dichos reinos perdieron sus Cortes, Instituciones y Fueros propios, imponiéndoles las leyes de Castilla. Sin embargo, los Fueros navarro y vascos siguieron vigentes por haber apoyado a Felipe V en la guerra. Durante todo el Siglo XVIII permanecieron intocables.

  La primera Constitución española decretó la supresión de los Fueros en favor de la igualdad de todos los españoles y de todos los territorios. No obstante en la época de Fernando VII se verán restaurados.


4.- Causas de las Guerras Carlistas

  Los últimos gobiernos de Fernando VII, estuvieron formados fundamentalmente por absolutistas, pero también colaboraron algunos partidarios del reformismo ilustrado (Cea

Bermúdez), e incluso algún liberal muy moderado. Esto originó situaciones paradójicas, ya que tanto liberales como absolutistas intransigentes se opónían a este absolutismo reformista. Estos últimos, los llamados realistas puros, partidarios del mantenimiento integral del Antiguo Régimen, confiaban que Carlos María Isidro, hermano del rey, alcanzara el trono a la muerte de éste ya que no tenía descendencia. Pero el año 1830 fue decisivo: Fernando VII se casó con M.ª Cristina de Borbón y nacíó su primera hija (María Isabel). Debido a ello, se promulgó la «Pragmática Sanción», que derogaba la «Ley Sálica» y permitía a las mujeres reinar. Al rechazar don Carlos la nueva situación, el pleito dinástico quedó abierto. Además, este hecho, ofrecíó a los liberales la posibilidad de alcanzar el poder de manera pacífica, apoyando a Isabel II.

     Así en 1832, M.ª Cristina (madre de la reina y regente en la minoría de edad de su hija) se impone en la Corte y coloca a sus partidarios en el poder. Comienza a tomar medidas para luchar contra los carlistas tras la muerte del rey: expulsó a D. Carlos a Portugal, suprimíó a los Voluntarios Realistas, renovó los ayuntamientos con alcaldes liberales, promulgó una amnistía política para todos los liberales y sustituyó en el ejército a los jefes sospechosos. Finalmente, tras la muerte del rey, el 17 de Septiembre de 1833, las Cortes proclaman heredera a Isabel II (con 3 años). D. Carlos, su tío, no lo acepta y comienza la guerra.


5.- Partidos contendientes en las Guerras Carlistas

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Los Carlistas:

el infante don Carlos Mª Isidro recibíó el respaldo de todos aquellos sectores sociales para los que los liberales y sus reformas podían suponer una amenaza: la pequeña nobleza terrateniente a la que le inquietaba la desaparición de sus privilegios fiscales, la supresión de los mayorazgos y la influencia en los municipios rurales; muchos humildes agricultores de los territorios forales vasco navarros, donde se beneficiaban de exenciones fiscales y militares; y el bajo clero rural, que intentaba evitar nuevas desamortizaciones y temía la abolición de los diezmos.

     En el dominio geográfico, el carlismo tuvo una mayor implantación en Navarra, en las tres provincias vascas y en la zona situada al norte del río Ebro en la regíón castellonense del Maestrazgo. Sin embargo, las tropas carlistas jamás lograron conquistar las grandes ciudades, ni siquiera Bilbao, Pamplona o Vitoria.

     Con el lema «Dios, Patria, Fueros y Rey», la ideología carlista es favorable al absolutismo regio y al mantenimiento de las jerarquías y privilegios sociales estamentales, al integrismo religioso y la defensa plena de todos los intereses de la Iglesia, al mantenimiento de los fueros vascos y navarros y un concepto de «patria» como un conjunto de tradiciones y costumbres heredadas. Los carlistas se resistían al avance de la industrialización y del capitalismo.



Los Isabelinos:

la causa de Isabel II enseguida se identificó con el liberalismo moderado. Recibíó el apoyo de una minoría selecta e influyente de la sociedad: propietarios acomodados y grandes terratenientes que aumentaron sus posesiones con la política desamortizadora; los industriales y hombres de negocios; los intelectuales que manejaban la opinión pública; el alto clero; los profesionales libres, funcionarios, la oficialidad del ejército casi sin excepción y la mayor parte de la nobleza, a quienes benefició enormemente la conversión del señorío en propiedad individual.

     Las zonas de influencia fueron sobre todo las ciudades, además de la mayor parte de España, excepto las zonas forales, Cataluña y núcleos del Levante y Castilla.
Ideológicamente los liberales moderados pretenden una monarquía constitucional, basada en la soberanía nacional, libertades públicas y políticas, separación de poderes e igualdad ante la ley. Ideales propios de la ilustración y, además, la liberalización de los bienes de la nobleza, la desamortización de los de la Iglesia y la incentivación de la industria nacional.


6.- Consecuencias para los fueros vascos

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La primera Guerra Carlista (1833-1840) pasó por diferentes etapas destacando en ella las acciones del coronel Tomás Zumalacarregui, (muerto en Bilbao), las expediciones por toda España y el Pacto de Vergara. Con este pacto se inicia el fin de la contienda. Está firmado por el carlista Rafael Maroto (a espaldas de don Carlos) y el isabelino Baldomero Espartero. En él, los carlistas reconocían a Isabel como reina y los liberales, además de admitir en su ejército a los oficiales y a los soldados carlistas que lo quisieran con todos sus grados y condecoraciones, se comprometían a defender los fueros vascos y navarro ante las Cortes Generales. Al convenio se adhirieron la mayoría de los carlistas castellanos y vascos, pero los navarros prefirieron seguir a D. Carlos a Francia. Las Cortes Generales, a instancias del general Espartero, mantendrán vigentes los fueros «sin perjuicio de la unidad constitucional de la monarquía».

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La segunda de las Guerras (1848-1849) no tuvo ninguna repercusión en el país Vasco y no afectó, por tanto, a la Cuestión Foral.



La tercera Guerra Carlista (1873-1876) siguió unos derroteros parecidos a las anteriores: algunos éxitos iniciales de los carlistas (que en esta ocasión habían añadido a su programa la defensa del catolicismo) y su derrota final. Los carlistas no consiguieron apoyos fuera de las zonas rurales del norte del Ebro y por eso estaban condenados al fracaso a medio plazo, a pesar del éxito obtenido en varias batallas. En Febrero de 1876, Carlos VII cruzo la frontera para no volver. Sus consecuencias fueron funestas para el País: una fuerte sangría demográfica (300.000 víctimas), un enorme gasto de recursos económicos, un factor ralentizador en el proceso de crecimiento económico para determinadas zonas del país y un retroceso en la industrialización de España. Tras esta Tercera Guerra y con la Restauración de Alfonso XII, el sistema canovista elimina todos los fueros vasco-navarros (incluidas las diferencias fiscales) y el carlismo se incorpora al sistema democrático. Poco después, como compensación a los fueristas liberales, se pondrá en vigor la parte económica de los Fueros bajo la denominación de «Concierto Económico». Entonces toma fuerza un movimiento de carácter ROMántico y conservador que reivindica dichos fueros, además de la lengua y la cultura vascas, frente a la inmigración que supuso la industrialización: el movimiento nacionalista vasco, aglutinado por el PNV que fue creado en 1894 por Sabino Arana.


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Democracia:

es una forma de gobierno del Estado donde el poder es ejercido por el pueblo, mediante mecanismos legítimos de participación en la toma de decisiones políticas. El mecanismo fundamental de participación de la ciudadanía es el sufragio universal, libre y secreto, a través del cual se eligen a los dirigentes o representantes para un período determinado. Las elecciones se llevan a cabo por los sistemas de mayoría, representación proporcional o la combinación de ambos.

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Aristocracia:

se denomina al sistema en que el poder político es ejercido por una clase privilegiada, compuesta por los nobles y las clases sociales más altas y pudientes. De allí que la palabra aristocracia también pueda hacer referencia a la nobleza de una nacíón o regíón.

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Oligocracia:

se denomina un sistema político o forma de gobierno en que el poder se concentra en un pequeño grupo de personas, por lo general perteneciente a una misma familia, clase social, grupo económico o partido político. Este pequeño grupo se caracteriza porque tiende a controlar las políticas sociales y económicas del Estado a favor, sobre todo, de sus propios intereses.

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Burocracia:

es un sistema organizativo que se encarga de administrar y gestionar determinados asuntos, siguiendo un conjunto de reglas y procedimientos específicos. Como tal, burocracia es un concepto relativo a la prevalencia desproporcionada del aparato administrativo en el conjunto de la vida pública o de las empresas privadas.

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Oclocracia:

es aquella forma de gobierno, donde el poder que nacíó como legítimo, representando a las mayorías, luego es detentado por una masa poblacional irracional y viciosa, que se manifiesta en acciones violentas e ilegales.
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