Nacionalismo, Unificaciones y Movimientos Sociales en el Siglo XIX

1. El Nacionalismo y el Estado-Nación

El nacionalismo es un movimiento que defiende la unidad, autonomía o independencia política de un territorio que comparte elementos comunes como la lengua, la religión, la etnia, la cultura, la historia o la tradición. Por su parte, el Estado-nación se define como la unidad político-administrativa integrada por una nación; es decir, por una comunidad que comparte elementos comunes, como la lengua, y que se asienta en un territorio determinado.

En su origen, el nacionalismo tuvo un carácter revolucionario, puesto que discutía las fronteras impuestas por el Congreso de Viena y mantuvo alianzas con los sectores liberales. Se distinguieron dos modelos principales:

  • Nacionalismo unitario: Pretendía la construcción de un único Estado mediante la reunión de una nacionalidad dispersa, como fueron los casos de Alemania e Italia.
  • Nacionalismo disgregador o separatista: Buscaba la creación de Estados independientes para nacionalidades insertas en grandes imperios. Fue el caso de Hungría en el Imperio austríaco, o de los pueblos balcánicos, dependientes de los imperios otomano y austríaco.

2. Las Unificaciones Nacionales

El paradigma del nacionalismo europeo lo constituyeron las unificaciones de Italia y Alemania. Hasta 1870, ambos territorios habían permanecido fragmentados en multitud de estados independientes, pero existía en ellos la idea de pertenecer a una sola nación y la aspiración de convertirse en un estado unificado e independiente.

Además de la lengua como elemento común, las dos naciones contaron con intereses económicos compartidos (como la conveniencia de un mercado amplio sin fronteras) y la existencia de líderes indiscutibles que encarnaron la voluntad de independencia: en Italia, Cavour y Garibaldi; en Alemania, Bismarck.

2.1. La Unificación de Italia

Por el Tratado de Viena de 1815, Italia quedó dividida en siete Estados independientes: el reino de Cerdeña (Cerdeña y Piamonte), el reino de las Dos Sicilias, los Estados de la Iglesia, el reino Lombardo-Veneciano y los ducados de Parma, Módena y Toscana.

La unificación de Italia se llevó a cabo contra Austria y contra los Estados Pontificios. Fue impulsada por la burguesía industrial del norte, consolidada tras las revoluciones de 1830 y 1848. Tras el fracaso de dichos movimientos, el reino del Piamonte, con un régimen liberal y una avanzada industrialización, dirigió el proceso bajo el mando de Víctor Manuel II y su primer ministro, Camillo Benso, conde de Cavour. Cavour buscó el apoyo de la gran burguesía librecambista, aplicó la desamortización de bienes eclesiásticos, fortaleció el Ejército y mejoró las relaciones diplomáticas con el Reino Unido y Francia.

Fases de la unificación italiana:

  1. Primera etapa (1848-1849): Guerra contra Austria. Se produjeron diversos levantamientos revolucionarios de carácter liberal y nacionalista para acabar con el dominio extranjero, especialmente el austríaco en el norte. Fracasaron por la falta de unidad y la superioridad militar conservadora.
  2. Segunda fase (1859-1861): Formación del reino de Italia. El Piamonte, con apoyo de Francia, derrotó a Austria y anexionó territorios del norte y centro. Víctor Manuel II fue proclamado rey de Italia en Turín el 17 de mayo de 1861.
  3. Tercera fase (1861-1870): Incorporación del Véneto y de Roma. Destacó la actuación de Garibaldi, quien conquistó el sur (Reino de las Dos Sicilias). En 1870, las tropas italianas entraron en Roma y el Papa Pío IX fue despojado de los Estados Pontificios. El nuevo reino enfrentó retos como las diferencias regionales entre norte y sur y el nacionalismo en zonas fronterizas (Trentino, Trieste).

2.2. La Unificación de Alemania

El Congreso de Viena estableció una Confederación Germánica con 39 Estados independientes. Pese a la desunión política, Prusia impulsó el Zollverein (1834), la Unión Aduanera de los Estados alemanes. Los anhelos nacionalistas se vieron obstaculizados por la rivalidad entre Austria y Prusia y el fracaso de la Revolución de 1848. Guillermo I de Prusia confió a su canciller, Otto von Bismarck, la dirección del proceso. Bismarck logró el apoyo de la burguesía, reorganizó el Ejército y aisló diplomáticamente a Austria.

Fases de la unificación alemana:

  1. Primera etapa (1848-1850): Intentos de unificación liberal (Parlamento de Frankfurt) que fracasaron por la oposición de los monarcas a perder su poder.
  2. Segunda fase (1864-1866): Fortalecimiento de Prusia mediante guerras. En 1864, la Guerra de los Ducados contra Dinamarca permitió ocupar Schleswig y Holstein. En 1866, la Guerra austro-prusiana terminó con la derrota de Austria, que fue expulsada de los asuntos alemanes, creándose la Confederación Alemana del Norte.
  3. Tercera fase (1870-1871): Guerra franco-prusiana. La victoria sobre Francia unió a los Estados del sur con los del norte. En 1871, se proclamó el Imperio alemán (Segundo Reich) en Versalles, con el rey de Prusia como emperador.

3. El Surgimiento del Movimiento Obrero

3.1. Los Inicios del Movimiento Obrero

El movimiento obrero surgió cuando la clase trabajadora tomó conciencia de la explotación sufrida y de que la acción colectiva podía mejorar su situación. Pensadores como Engels, Dickens o Disraeli denunciaron las duras condiciones de vida obreras.

Nacido en Gran Bretaña, las primeras protestas fueron violentas, destacando el ludismo (1790-1817), que atacaba las máquinas al considerarlas culpables del desempleo. A finales del siglo XVIII surgieron asociaciones de socorros mutuos, que fueron prohibidas en 1799 pero continuaron en la clandestinidad hasta su legalización limitada en 1824. Otro hito fue el cartismo (1838), que reclamaba derechos políticos como el sufragio universal masculino a través de la Carta del Pueblo.

3.2. Ideologías: Anarquismo y Marxismo

El Anarquismo

Busca una sociedad sin Estado ni jerarquías, basada en la libertad y la cooperación voluntaria. Sus características incluyen el rechazo al Estado, el colectivismo, la solidaridad y la acción directa (huelgas y boicots) frente a la participación electoral.

  • Pierre-Joseph Proudhon: Afirmó que «la propiedad es un robo».
  • Mijaíl Bakunin: Defendió la abolición del Estado mediante la revolución.
  • Piotr Kropotkin: Teórico de la ayuda mutua.

El Marxismo

Desarrollado por Karl Marx y Friedrich Engels, analiza la sociedad mediante el materialismo histórico y la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado. Conceptos clave son la plusvalía (riqueza no remunerada al trabajador) y las fases de la revolución: conquista del poder, dictadura del proletariado y, finalmente, el comunismo (sociedad sin clases ni propiedad privada).

En el siglo XX, el marxismo se dividió en:

  • Socialdemocracia o reformismo: Apuesta por cambios graduales dentro de la democracia parlamentaria y el Estado del bienestar.
  • Comunismo: Defiende la revolución armada y la abolición total de la propiedad privada.

3.3. El Movimiento Obrero en Acción

La Primera Internacional (1864-1876)

Fundada en Londres como la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), buscaba la solidaridad obrera universal. Sufrió enfrentamientos internos entre marxistas (partidarios de la acción política centralizada) y bakuninistas (defensores de la autogestión y el apoliticismo). Tras la expulsión de estos últimos en 1872 y el fracaso de la Comuna de París (1871), la AIT se disolvió en 1876.

La Segunda Internacional (1889-1914)

Centrada en reivindicaciones como la jornada de ocho horas y el Primero de Mayo. Entró en crisis por el revisionismo, el enfrentamiento entre partidos y sindicatos, y el estallido de la Primera Guerra Mundial, cuando los partidos nacionales apoyaron a sus gobiernos. Tras la Revolución rusa de 1917, surgió la Tercera Internacional (comunista).

4. Otros Movimientos Sociales

4.1. El Movimiento Abolicionista

Iniciativas para acabar con la esclavitud. Hitos principales: 1833 (Reino Unido), 1865 (Estados Unidos) y 1888 (Brasil). La obra «La cabaña del tío Tom» de Harriet Beecher Stowe fue fundamental para sensibilizar a la opinión pública.

4.2. El Movimiento Sufragista

Lucha por el derecho al voto femenino y la igualdad de derechos. Referentes: Mary Wollstonecraft, Emmeline Pankhurst, Susan B. Anthony y Clara Campoamor.

4.3. La Doctrina Social de la Iglesia

Respuesta de la Iglesia católica a los problemas de la Revolución Industrial. Su texto fundacional es la encíclica Rerum Novarum (1891) del papa León XIII, que defendía la justicia social y las asociaciones obreras cristianas.

5. Liberalismo y Autoritarismo en Europa

El siglo XIX estuvo marcado por la pugna entre sistemas liberales y autoritarios:

  • Bloque Liberal: Gran Bretaña (Inglaterra victoriana) destacó por su crecimiento industrial y reformas progresivas, pese al conflicto en Irlanda. Francia evolucionó del Segundo Imperio de Napoleón III a la Tercera República, consolidando el laicismo y el parlamentarismo.
  • Sistemas Autoritarios: En Alemania, Bismarck combinó proteccionismo con leyes sociales para frenar al socialismo. El Imperio Austro-Húngaro se mantuvo como monarquía dual con fuertes tensiones nacionalistas eslavas. El Imperio Ruso continuó como una autocracia absoluta bajo el zar, con políticas represivas tras el asesinato de Alejandro II en 1881.

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