Evolución del Liberalismo en la España del Siglo XIX

Orígenes y Principios del Liberalismo

El liberalismo surge en el siglo XVIII a partir de las ideas de la Ilustración y del liberalismo económico, y pretende derribar los principios del Antiguo Régimen. Ideológicamente, plantea la existencia de libertades del individuo. Políticamente, defiende la división de poderes y el principio de la soberanía nacional. Las leyes comunes para la nación-estado se articulan en una Constitución. La pluralidad de las ideas se refleja en la aparición de los partidos políticos.

Socialmente, se suprimen los estamentos y la nueva sociedad se divide en clases sociales. Es una sociedad abierta y no cerrada como en el Antiguo Régimen. No rechaza la religión, pero tiende a limitar el poder económico de la Iglesia y se desarrolla el anticlericalismo. El principio del liberalismo se aplica también en lo económico y se defiende la no interferencia del Estado en asuntos económicos.

La Implantación del Liberalismo en España

El proceso de implantación del liberalismo en España fue largo y complejo; supuso el fin del Antiguo Régimen. El inicio del proceso tuvo lugar en el contexto de la Guerra de la Independencia (1808) y su fin con el reinado de Isabel II (1868). Durante estos años se produjeron importantes avances, pero también grandes retrocesos, además de grandes resistencias:

  • La Guerra de la Independencia y las Cortes de Cádiz (1808-1812): Se convocan elecciones a Cortes ante el vacío de poder que supone el gobierno napoleónico. Así se forma la Constitución de 1812, donde quedan reflejados los principios básicos de esta corriente europea: soberanía nacional, constitucionalismo y libertades sociales.
  • El reinado de Fernando VII y el Trienio Liberal (1820-1823): Durante este reinado se produce una lucha entre el absolutismo y el liberalismo.
  • El reinado de Isabel II (1833-1868): Periodo durante el cual se produce la construcción del sistema liberal.

Etapas del Reinado de Isabel II

Primera etapa: Regencias (1833-1843)

Se producen reformas insuficientes para el liberalismo y llegan al poder los progresistas, que necesitan el apoyo del liberalismo para luchar contra el carlismo; se produce así el desmantelamiento del Antiguo Régimen. Vuelven los moderados al poder (1837-1840) tras ganar las elecciones de octubre de 1837. La regente apoyó a los moderados, pero el enfrentamiento terminó a favor de los progresistas, que tuvieron como nuevo líder al General Espartero.

Década Moderada (1844-1854)

Comienza con el objetivo de centralismo, uniformidad y jerarquización a través de una reforma fiscal, territorial y administrativa. Con los gobiernos excluyentes y arbitrarios se produce otro levantamiento en Vicálvaro (1854), donde los progresistas llegan al poder.

Bienio Progresista (1854-1856)

Se avanza en la desamortización y el ferrocarril, pero hay una crisis de subsistencia y se producen levantamientos, lo cual lleva al fin del bienio. En este momento se produce el golpe de O’Donnell, que cierra las Cortes.

Gobierno de la Unión Liberal (1856-1863)

Se produce una inestabilidad política y un crecimiento económico, pero surgen diferentes intereses dentro de este gobierno, por lo que surge una crisis en la coalición.

Descomposición del sistema (1863-1868)

La radicalización del autoritarismo lleva a la sublevación de los sargentos del Cuartel de San Gil (1866) y Narváez cierra las Cortes. Los progresistas y demócratas firmaron el Pacto de Ostende para acabar con la monarquía de Isabel II.

El Sexenio Democrático y las Corrientes Políticas

El Sexenio Democrático (1868-1874) es un periodo de inestabilidad y de intento de implantación del liberalismo.

Corrientes dentro del liberalismo español

Durante el Trienio Liberal se fueron creando distintas opciones que dieron lugar a la formación de partidos o agrupaciones políticas diversas. Estos partidos se caracterizaron por ser agrupaciones de personalidades relacionadas con algún notable civil o militar (partidos de notables o de élites). Durante este periodo los más importantes fueron:

  • Moderados y Progresistas: Fueron las grandes opciones del liberalismo y se alternaron en el poder durante décadas.
  • Unión Liberal: Partido con intenciones centristas.
  • Partido Demócrata: Defendía el sufragio universal masculino y aceptaba la monarquía como institución simbólica, sin intervención política.
  • Partido Republicano: Propugnaba la abolición de la monarquía.

Oposición al Liberalismo: El Carlismo

La oposición al liberalismo se dio en un principio de la mano de Fernando VII, los defensores del absolutismo y de los privilegios del Antiguo Régimen. Los carlistas eran partidarios de la legitimidad dinástica de Carlos María Isidro. Mantenían una ideología tradicionalista y antiliberal, bajo el lema de «Dios, Patria y Rey».

Al mismo tiempo, defendían:

  • La monarquía absoluta.
  • La preeminencia social de la Iglesia.
  • El mantenimiento del Antiguo Régimen y el sistema foral particularista.

Entre quienes apoyaban el carlismo figuraban numerosos miembros del clero y una buena parte de la pequeña nobleza agraria. También contaban con una amplia base social campesina. En cuanto a la implantación geográfica, destaca en zonas rurales del País Vasco, Navarra y parte de Cataluña, Aragón y Valencia. El carlismo no desapareció tras la derrota en la Primera Guerra Carlista, ya que perduró provocando dos conflictos armados más a lo largo del siglo XIX; sin embargo, el triunfo y la consolidación del régimen liberal en España era ya un hecho.

Conclusión

El liberalismo predominante es moderado y censitario. La inestabilidad política, el protagonismo militar en la vida política del país y el excesivo poder de la oligarquía terrateniente e industrial, así como la marginación política de la inmensa mayoría de la población debido al sufragio censitario, son rasgos característicos del liberalismo español.

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