Figuras Clave del Reinado de Isabel II y el Sexenio Democrático
Isabel II
Reina de España (1833-1868). Su reinado consolidó el Estado liberal, aunque estuvo dominado por moderados y marcado por una constante inestabilidad política. Fue derrocada por la Revolución de 1868.
Leopoldo O’Donnell
Militar y político que lideró el pronunciamiento de 1854 (Vicalvarada). Fundador de la Unión Liberal, representó una opción intermedia entre moderados y progresistas.
Juan Prim
Militar y político progresista, fue una de las figuras clave de la Revolución de 1868 que destronó a Isabel II. Defendía un liberalismo democrático y fue el principal impulsor de la búsqueda de un nuevo monarca tras la Constitución de 1869. Su asesinato en 1870 debilitó gravemente la monarquía de Amadeo I.
María Cristina de Borbón
Regente durante la minoría de edad de Isabel II (1833-1840). Se apoyó en los liberales para hacer frente al carlismo, pero dimitió tras conflictos políticos con los progresistas.
Francisco Serrano
Militar y político liberal, participó en la Revolución de 1868 y presidió el Gobierno Provisional tras el exilio de Isabel II. Fue regente del reino mientras se buscaba un nuevo monarca y, más tarde, presidente del Poder Ejecutivo tras el golpe de Pavía en 1874. Representa el liberalismo moderado del Sexenio.
Juan Álvarez Mendizábal
Político progresista y ministro durante la regencia de María Cristina. Impulsó la desamortización eclesiástica (1835-1837) con el objetivo de financiar la Guerra Carlista, reducir la deuda pública y debilitar el poder económico de la Iglesia. Su reforma consolidó el liberalismo, aunque no resolvió el problema agrario.
Baldomero Espartero
General liberal y vencedor en la Primera Guerra Carlista. Fue regente (1840-1843) con apoyo progresista, pero su gobierno autoritario provocó su caída. Es una figura clave del progresismo militar.
Carlos IV
Rey de España (1788-1808), su reinado estuvo marcado por la influencia de Manuel Godoy y por la crisis provocada por la Revolución Francesa. Durante su gobierno se produjo la derrota de Trafalgar y el Tratado de Fontainebleau. Abdicó tras el Motín de Aranjuez, lo que facilitó la invasión napoleónica.
Pascual Madoz
Ministro progresista durante el Bienio Progresista. Promovió la desamortización civil de 1855, afectando principalmente a bienes municipales. Su reforma buscaba financiar obras públicas y reducir la deuda.
Amadeo I de Saboya
Rey de España (1871-1873) elegido tras la Revolución de 1868. Intentó consolidar una monarquía democrática basada en la Constitución de 1869, pero abdicó debido a la inestabilidad política.
Las Desamortizaciones en el Siglo XIX
Antecedentes
Los primeros intentos desamortizadores se remontan a finales del siglo XVIII, cuando el gobierno de Manuel Godoy impulsó la venta de bienes eclesiásticos para reducir la deuda pública. Durante las Cortes de Cádiz y el Trienio Liberal también se adoptaron medidas similares, aunque fueron anuladas tras la restauración absolutista de Fernando VII. No obstante, la necesidad de recursos económicos y la consolidación del Estado liberal hicieron imprescindible retomar estas políticas durante el reinado de Isabel II.
Desamortización de Mendizábal (1835-1837)
La primera gran desamortización del siglo XIX fue la impulsada por Juan Álvarez Mendizábal durante la regencia de María Cristina. Esta medida afectó principalmente a los bienes del clero regular (conventos y monasterios), que fueron suprimidos y nacionalizados para su posterior venta en subasta pública.
- Objetivos: Financiar la Guerra Carlista, reducir la deuda pública, debilitar el poder económico de la Iglesia y crear una clase media propietaria.
- Resultado: Aunque permitió obtener ingresos, no consiguió formar una amplia clase de pequeños propietarios, ya que la mayor parte de las tierras fue adquirida por grandes propietarios y burgueses.
Desamortización de Madoz (1855)
La segunda gran desamortización fue la de Pascual Madoz, aprobada durante el Bienio Progresista. A diferencia de la anterior, afectó sobre todo a los bienes municipales (propios y comunes), además de algunos bienes eclesiásticos remanentes.
Sus objetivos fueron continuar reduciendo la deuda pública y financiar obras públicas, especialmente el desarrollo del ferrocarril. Esta medida consolidó definitivamente la propiedad privada y el mercado libre de tierras, pero provocó la pérdida de tierras comunales vitales para la subsistencia del campesinado.
Consecuencias Generales
- Económicas: Aumento de la superficie cultivada y refuerzo del sistema capitalista agrario, aunque con una alta concentración de la propiedad en pocas manos (especialmente en el sur).
- Sociales: No se resolvió el problema del campesinado sin tierras y se agravó su situación al eliminar los bienes comunales.
- Políticas: Fortalecimiento del Estado liberal al vincular los intereses de los nuevos propietarios al régimen, aunque se deterioraron las relaciones con la Iglesia y se perdió parte del patrimonio histórico y artístico.
