La II República Española: Reformas, Polarización y Guerra Civil

La Radicalización de las «Dos Españas»

Las reformas de la II República radicalizaron las posiciones de las «dos Españas» porque, para las masas populares, eran demasiado moderadas, mientras que para la oligarquía y la Iglesia eran radicales. Las polémicas fueron numerosas, destacando:

  • La reforma agraria: que puso a los terratenientes en contra.
  • El laicismo: que encontró la oposición de la Iglesia y alejó a muchos católicos del nuevo régimen.

Cuando en 1936 el Frente Popular ganó las elecciones, una conspiración de la derecha empezó a organizarse para dar un golpe de Estado con el apoyo de la oligarquía, la Iglesia y los países fascistas.

Guerra Civil: Del Golpe al Conflicto Armado

El golpe de Estado derivó en una guerra civil porque fracasó ante la resistencia de las masas populares, que aprovecharon para vengarse de los poderosos. Gracias al apoyo italiano y alemán, el avance de las tropas sublevadas fue muy rápido. El texto se sitúa en la fase donde la República acaba de ser dividida en dos partes porque las tropas rebeldes han llegado al Mediterráneo; son los meses previos a la batalla del Ebro, la última gran batalla de la guerra. Estando en el segundo año del conflicto, la destrucción del país era evidente.

Por una parte, en la zona sublevada, la represión estuvo organizada y controlada siguiendo un plan de asesinatos masivos para infundir miedo. Por otra parte, en la zona republicana, tras el caos inicial donde se produjeron graves sucesos, el gobierno tomó lentamente el control de la situación.

Consecuencias y Esfuerzos de Paz

El discurso no tuvo ninguna consecuencia inmediata y la guerra siguió, ya que Franco, viendo su victoria, se negó a negociar. Cuando se cumplían los dos años de guerra, con miles de muertos en ambos bandos y la economía destruida, Manuel Azaña pronunció este discurso para intentar frenar la contienda, al igual que había intentado el jefe del gobierno, Negrín, con el Programa de 13 puntos.

Sublevación Militar y Contexto Internacional

Las reformas de la II República radicalizaron las posiciones de las «dos Españas» y, en 1936, tras la victoria del Frente Popular, se organizó una conspiración derechista para dar un golpe de Estado.

El golpe derivó en una guerra civil en la que ambos bandos intentaron atraerse apoyos nacionales e internacionales:

  • Sublevados: Recibieron rápidamente el apoyo de la Alemania nazi y la Italia fascista, así como de los sectores más conservadores y la Iglesia española.
  • República: Desarrolló una campaña para buscar apoyos, pero las democracias europeas y EE. UU. aplicaron el Pacto de No Intervención. La República solo fue apoyada por la URSS, México y las Brigadas Internacionales, organizadas por la Internacional Comunista.

La oposición de la Iglesia a la República se manifestó desde 1931, intensificándose tras la aprobación de la Constitución que establecía un Estado laico, prohibía la enseñanza religiosa y aprobaba el divorcio.

Antecedentes: De la Crisis de la Restauración a la República

La llegada de la República se produjo tras la crisis de la Restauración, marcada por la «cuestión social», el Desastre del 98, la guerra de Marruecos, la Semana Trágica de Barcelona y la crisis de 1917. Todo ello desembocó en la dictadura de Primo de Rivera, el último intento de la oligarquía de aferrarse al poder. Sin embargo, las elecciones municipales trajeron la República y con ella la esperanza de resolver los problemas históricos de España.

Trascendencia y Legado

Los apoyos manifestados durante la guerra se trasladarían a los años posteriores. El régimen de Franco estuvo marcado por el nacional-catolicismo, con el Concordato de 1953 como primer apoyo internacional. El gobierno republicano en el exilio recibió inicialmente apoyos, como la condena de la ONU de 1946, pero estos se desvanecieron durante la Guerra Fría ante el interés de EE. UU. de tener al régimen franquista como aliado frente al bloque soviético.

Cortes Constituyentes y Sufragio Femenino

La Conjunción Republicano-Socialista comenzó la elaboración de una Constitución que plasmase el ansia de reformas. En este punto se planteó la cuestión del sufragio femenino. El debate fue protagonizado por dos mujeres:

  • Clara Campoamor: Del partido radical, a favor del sufragio femenino.
  • Victoria Kent: Republicana de izquierda, en contra por temor a la influencia de la Iglesia sobre el voto femenino.

Finalmente ganó el «Sí» y España se convirtió en el primer país del sur de Europa donde las mujeres consiguieron el derecho al voto. En 1933 pudieron votar por primera vez, ganando las derechas católicas. En 1936 volvió a ganar la izquierda, pero la dictadura franquista anuló casi todos los derechos ganados por las mujeres, relegándolas a un segundo plano.

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