Partidos Políticos y Reformas Liberales en el Reinado de Isabel II

Partidos políticos en el reinado de Isabel II

Los cinco grandes partidos del reinado de Isabel II se articulaban, según su tendencia ideológica de izquierda a derecha, de la siguiente manera:

  • Partido Demócrata: Defendían la soberanía popular y el sufragio universal. Era un grupo marginado del sistema que exigía profundas reformas democráticas y la limitación del poder real.
  • Partido Progresista: Representaban el ala izquierda del liberalismo. Abogaban por la soberanía nacional, la separación de poderes (el rey ejercería el ejecutivo y las Cortes el legislativo), la ampliación del sufragio y una mayor autonomía para los ayuntamientos.
  • Unión Liberal: Grupo centrista que defendía un liberalismo de corte conservador.
  • Partido Moderado: Representaban el sector más conservador de los liberales. Defendían un punto intermedio entre el absolutismo monárquico y un régimen plenamente liberal, otorgando mayor poder a la Corona frente a las Cortes.
  • Carlistas: Defendían la vuelta al absolutismo, la restauración del Antiguo Régimen y el mantenimiento de los privilegios tradicionales.

Las desamortizaciones: Mendizábal y Madoz

Desamortización de Mendizábal (1836)

La guerra carlista obligó a buscar recursos con urgencia ante una deuda pública altísima. El clima anticlerical, derivado del apoyo de los frailes al carlismo, facilitó la exclaustración general. En febrero de 1836 se publicó el decreto de desamortización de los bienes del clero regular, extendiéndose en 1841 a los bienes del clero secular. El proceso se detuvo en 1845 bajo el gobierno moderado. El objetivo de Mendizábal era convertir las tierras en propiedad privada y crear una base de compradores comprometidos con el bando cristino. Sin embargo, la corrupción y el tamaño de los lotes impidieron el acceso de los campesinos a la propiedad, concentrando las tierras en manos de las clases dirigentes.

Desamortización de Madoz (1855)

Durante el Bienio Progresista, se aprobó la ley de desamortización de Madoz, que puso en venta las tierras restantes de la Iglesia y los bienes de propios y baldíos (tierras de los ayuntamientos). Aunque el proceso fue más rápido y eficiente en la amortización de deuda, acentuó la concentración de la propiedad agraria en la oligarquía y perjudicó gravemente a los campesinos al eliminar las tierras concejiles.

Evolución constitucional y política

El Estatuto Real de 1834

La guerra carlista aceleró la revolución liberal. El gobierno de Martínez de la Rosa promulgó el Estatuto Real de 1834, un intento de atraer a los absolutistas moderados hacia una monarquía constitucional. Fue un régimen de liberalismo censitario que marginó a la mayoría de la población, sin reconocer la soberanía nacional ni la separación de poderes.

La Constitución de 1837

Tras la presión progresista, se aprobó la Constitución de 1837. Este texto aceptaba las tesis del liberalismo doctrinario, manteniendo la soberanía nacional y una amplia declaración de derechos, pero introduciendo una segunda cámara conservadora y un sistema electoral censitario muy restringido.

La Constitución de 1845

Tras la caída de Espartero, los moderados, liderados por el general Narváez, impusieron su modelo con la Constitución de 1845. Sus pilares fueron:

  • Sustitución de la soberanía nacional por la soberanía conjunta del Rey y las Cortes.
  • Ampliación de los poderes del ejecutivo y restricción de las Cortes.
  • Exclusividad de la religión católica.
  • Sometimiento de Ayuntamientos y Diputaciones a la Administración central.
  • Supresión de la Milicia Nacional y creación de un Senado no electivo nombrado por la reina.

Este texto mantuvo gran parte del articulado de 1837 en cuanto a derechos, pero los remitió a leyes posteriores enormemente restrictivas, consolidando un largo periodo de dominio moderado hasta 1868.

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