Evolución Política y Social de los Reinos Cristianos y la Monarquía Hispánica

Los reinos cristianos en la Edad Media: organización política, régimen señorial y sociedad estamental

Tras el avance de los reinos cristianos y la derrota de los almohades, se inició la gran etapa reconquistadora en el siglo XIII. A finales de siglo, solo se mantuvo el reino nazarí de Granada, ocupado finalmente en 1492. Este proceso fue acompañado por la repoblación.

  • Organización política: Castilla y Aragón contaban con Cortes (reunión de nobleza, clero y estado llano). La administración local recaía en el Concejo (Castilla), Cabildo (Aragón) y Consell (Cataluña).
  • Régimen señorial: Territorios concedidos por el rey a la nobleza. Se dividían en señorío territorial (el señor es propietario) y señorío jurisdiccional (el señor administra justicia).
  • Sociedad estamental: Dividida en privilegiados (nobleza y clero) y el estado llano, que sostenía al sistema mediante impuestos y trabajo.

Organización política de la Corona de Castilla, Aragón y Navarra

Corona de Castilla

La monarquía se fortaleció con Alfonso X. El Ordenamiento de Alcalá (1348) permitió al rey legislar. Destacan la creación del Consejo Real (1385), la ley de mayorazgo y la consolidación de las Cortes y la Audiencia.

Corona de Aragón

Estructura federal y pactista. Pedro III consolidó el pactismo con el Privilegio General (1283). El gobierno se articulaba mediante Cortes y la figura del virrey.

Reino de Navarra

Conservó sus instituciones privativas (Cortes, Consejo Real) incluso tras su incorporación a Castilla.

Los Reyes Católicos: Unión dinástica e instituciones

La unidad se completó con la conquista de Granada (1492) y la incorporación de Navarra (1512). Establecieron una monarquía autoritaria para centralizar el poder:

  • Santa Hermandad (1476): Función policial y judicial.
  • Consejos: Destacan el Consejo Real de Castilla y el de Aragón.
  • Corregidores: Representantes del rey en el ámbito local.

El significado de 1492: Granada y América

La guerra de Granada finalizó con la rendición de Boabdil. Paralelamente, la expedición de Cristóbal Colón, financiada por las Capitulaciones de Santa Fe, permitió el descubrimiento de América. El Tratado de Tordesillas (1494) definió las zonas de influencia entre Castilla y Portugal.

El imperio de los Austrias: Carlos I

Carlos I heredó un vasto imperio europeo. Su reinado estuvo marcado por:

  • Revueltas internas: Comunidades (Castilla) y Germanías (Aragón), que reforzaron el autoritarismo real.
  • Conflictos europeos: Guerras contra Francia (Batalla de Pavía) y los príncipes protestantes (Paz de Augsburgo).

La monarquía de Felipe II

Felipe II estableció la capital en Madrid y consolidó la hegemonía de los Austrias. Destacan la Batalla de Lepanto (1571) contra los turcos y la anexión de Portugal (1580). Su reinado enfrentó la rebelión de los moriscos y la derrota de la Armada Invencible.

Exploración y colonización de América

La conquista fue liderada por figuras como Hernán Cortés (Aztecas) y Francisco Pizarro (Incas). Se implementó el sistema de encomienda, que provocó un grave descenso demográfico indígena. La llegada de metales preciosos financió la política exterior, aunque generó inflación.

Los Austrias del siglo XVII: El gobierno de validos

El poder fue ejercido por validos (favoritos reales), lo que generó críticas de la nobleza. La crisis de 1640 supuso un desafío a la unidad territorial con las sublevaciones de Cataluña, Portugal y Andalucía.

La Guerra de los 30 años y la pérdida de hegemonía

La Paz de Westfalia (1648) marcó el fin de la hegemonía hispánica y el reconocimiento de la independencia de los Países Bajos, dando paso a la preponderancia de Francia.

Crisis demográfica y económica del siglo XVII

La población decreció debido a la peste, las crisis de subsistencia y la expulsión de los moriscos (1609). La economía sufrió por la caída de la demanda, la falta de metales americanos y la bancarrota estatal.

Decadencia y problema sucesorio de Carlos II

El reinado de Carlos II estuvo marcado por la debilidad política y las crisis sociales. Ante su falta de descendencia, el testamento a favor de Felipe de Anjou desencadenó la Guerra de Sucesión Española»

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