Historia del Franquismo en España: Evolución, Leyes y Etapas del Régimen

El Franquismo: Definición y Concentración del Poder

El franquismo es el nombre que recibe en la historia el régimen instaurado por el general Francisco Franco a raíz de su victoria en la Guerra Civil. Franco supo acumular hábilmente una serie de títulos que simbolizaban la concentración del poder sobre el ejército (Generalísimo), el Estado y el Gobierno (Caudillo, Jefe del Gobierno y del Estado Español) y el partido único (Jefe Nacional del Movimiento, es decir, del partido de FET de las JONS).

Desde su triunfo en la Guerra Civil, Franco gobernó España hasta su muerte, en 1975. Lo hizo de modo dictatorial, sobre un país arruinado por tres años de guerra, que fue poco a poco recuperándose hasta alcanzar un notable desarrollo a partir de la década de los sesenta. A lo largo de sus cuarenta años, el franquismo evolucionó y procuró adaptarse a los acontecimientos internacionales, aunque sin renunciar a sus principios ideológicos fundamentales. Franco institucionalizó la llamada “democracia orgánica”, una versión muy singular de la democracia en la que la representación se ejercía a través de las instituciones sociales que la dictadura franquista consideraba naturales, como la familia, el municipio y el sindicato vertical.

Las Bases Políticas del Régimen

El franquismo constituyó un régimen político no democrático y de carácter dictatorial que se institucionalizó a través de las Leyes Fundamentales del Reino, elaboradas entre 1938 y 1967:

  • Fuero del Trabajo (1938): Compendio de objetivos sociales y laborales, obligados a cumplir por el conjunto de la sociedad española.
  • Ley Constitutiva de Cortes (1942): Establecimiento de unas Cortes (cámara consultiva de tipo corporativo formada por miembros del Movimiento Nacional y del clero) con función legislativa limitada. Estas dos primeras leyes convierten a España en una “Democracia Orgánica”, que pretende legitimar el Estado autoritario.
  • Fuero de los Españoles (1945): Declaración básica de derechos y deberes para la sociedad española, sin garantizar las libertades fundamentales.
  • Ley de Referéndum (1945): Preveía la posibilidad de consultas populares mediante plebiscito o referéndum.
  • Ley de la Sucesión en la Jefatura del Estado (1947): Ley en la que Franco incluye la promesa de la restauración monárquica tras su mandato y estableció como modelo político una monarquía católica y representativa, cuyo rey sería propuesto por Franco a las Cortes.
  • Ley de Principios del Movimiento Nacional (1958): Principios ideológicos fundamentales en los que se defendía el régimen como una monarquía tradicional, católica, social y representativa.
  • Ley Orgánica del Estado (1967): España se configuró como un Estado centralista, confesional, social y tradicionalista.

Pilares del Estado Franquista

  • Centralista: Significó la supresión de cualquier forma de autonomía, el establecimiento de una administración única y una unidad lingüística.
  • Confesional: La religión católica era la oficial del Estado.
  • Social: El Estado intervenía para evitar cualquier desequilibrio social.
  • Tradicionalista: Interpretación de la historia de España para favorecer al franquismo.

Represión, Control Social y Adoctrinamiento

La represión “institucionalizada” contribuyó a la imposición del régimen con leyes como la Ley de Responsabilidades Políticas (1939). La organización sindical para controlar el aparato productivo del país, en la que se encuadró de forma obligatoria a empresarios, técnicos y obreros, agrupados por ramas o sectores de producción, dio lugar a los sindicatos verticales.

El adoctrinamiento fue determinante. El franquismo impuso profundos cambios en la vida cotidiana, en los comportamientos culturales y religiosos y en el marco político. Fue especialmente vigilante con los jóvenes (Frente de Juventudes) y con las mujeres (Sección Femenina de las FET y de las JONS). El culto a Franco fue ensalzado desde el control de los medios de comunicación y propaganda (noticiario NODO, con una exaltación de las virtudes del Régimen), contando siempre con una rígida censura.

Evolución Política y Coyuntura Internacional

La evolución política y la coyuntura internacional durante los años de la dictadura pasaron por cuatro etapas diferenciadas:

A. Aislamiento Internacional (Posguerra y Autarquía, años 40)

Régimen nacionalsindicalista y alineamiento con los países del Eje (1939-1942)

En esta etapa predominó la ideología falangista de inspiración fascista partidaria de un Estado totalitario basado en el corporativismo social y político, anticapitalismo, anticomunismo, nacionalismo extremo y catolicismo radical. Serrano Súñer (falangista, germanófilo y ministro de Asuntos Exteriores) diseñó un régimen totalitario, el nacionalsindicalista, con predominio de militares y falangistas. En estos años España se alineó con las potencias del Eje, Alemania e Italia. En este contexto se produce la entrevista de Hendaya en 1940 entre Hitler y Franco. Pero España no entró en la II Guerra Mundial porque Hitler rechazó las peticiones de Franco de incorporar a España parte del imperio colonial francés en África. A pesar de ello, España apoyó al Eje enviando a Rusia la División Azul (47.000 soldados).

Nacionalcatolicismo y acercamiento a los Aliados (1943-1945)

Las derrotas del Eje hicieron que Franco se acercase a los Aliados. España se declaró no beligerante y finalmente proclamó la neutralidad. El aislamiento internacional de España (1945-1950) se concretó en la no admisión de España en la ONU, en la condena de la ONU como fascista de la dictadura de Franco, recomendando a sus miembros retirar a sus embajadores de España y en la exclusión de España del Plan Marshall. Así se pretendía presionar a Franco para que abandonase el poder. Sólo mantuvieron su apoyo El Vaticano, el Portugal de Salazar y la Argentina de Perón.

B. Reconocimiento Internacional del Régimen (Aperturismo, años 50)

El reconocimiento internacional de España llegó en 1950, ya que la Guerra Fría permitió a Franco presentarse ante las democracias occidentales como un aliado leal frente a la URSS. En 1950 la ONU revocó la resolución del bloqueo contra España con el consiguiente regreso de los embajadores. En 1953 se firmó el Concordato de la Santa Sede, afianzando las relaciones con la Iglesia. En 1953 también se firmó el Pacto de Madrid con EE.UU., que permitió la instalación de cuatro bases militares estadounidenses en España (Rota, Morón, Torrejón y Zaragoza). El definitivo reconocimiento internacional de España llegó con su ingreso en la ONU en 1955 y en el FMI en 1957.

C. Desarrollismo (años 60)

En 1957, Franco remodeló el Gobierno cesando a los ministros más radicales del Movimiento. Nombró ministros a Navarro Rubio y a Ullastres, miembros del Opus Dei, que antepusieron la eficiencia a la ideología política; fueron los llamados tecnócratas, que impusieron medidas políticas y económicas acordes con el capitalismo occidental. En materia política se promulgaron leyes destinadas a organizar definitivamente el Estado, sin abandonar su carácter de dictadura personal.

En política interior se aprobó la Ley de Principios del Movimiento Nacional (1958). En 1962 se creó la Vicepresidencia del Gobierno, cargo que ocupó desde 1967 Carrero Blanco, que se convirtió así en el hombre fuerte del régimen. En 1963 se puso en marcha el Tribunal de Orden Público (TOP) para juzgar delitos políticos. En 1966 se aprobó la Ley de Prensa e Imprenta, denominada Ley Fraga (Ministro de Información y Turismo), que suprimió la censura previa. En política exterior destacó la visita del presidente estadounidense Eisenhower en 1959 y en 1962 España presenta su solicitud para entrar en la CEE.

D. Crisis Final (años 70)

La edad avanzada de Franco y las presiones para liberalizar al régimen provocaron un clima de inestabilidad política y crisis del sistema. En 1969 el escándalo MATESA, un caso de corrupción en el que se vieron implicadas instituciones públicas, provocó una crisis de gobierno. Franco cesó a los ministros tecnócratas y formó un nuevo gobierno homogéneo con Carrero Blanco en la vicepresidencia y once ministros del Opus Dei; fue el gobierno monocolor.

En 1969 Franco nombró al príncipe Juan Carlos de Borbón su sucesor a título de rey. Don Juan Carlos juró la Ley de Principios del Movimiento Nacional. El objetivo de Franco era instaurar una monarquía que mantuviese la dictadura a su muerte. La Iglesia Católica marca un distanciamiento del poder político y se produjo una división dentro de las fuerzas del régimen franquista: los aperturistas, partidarios de la reforma desde dentro, y el Búnker, opuestos a cualquier reforma.

En junio de 1973 Franco formó nuevo gobierno con Carrero Blanco como presidente y Jefe de Gobierno. Carrero Blanco fue asesinado por ETA en diciembre de 1973. El presidente Arias Navarro sustituyó a Carrero Blanco y el 12 de febrero de 1974 anunció la liberalización del régimen con la regulación del derecho de asociación política que supuso el espíritu del 12 de febrero.

Oposición y Fin de la Dictadura

La oposición política creció en la década de los 70; el PCE lideró en París la Junta Democrática en 1974. El PSOE, dirigido por Felipe González, lideró la Plataforma de Convergencia Democrática en 1975, que promovía:

  • Un régimen democrático multipartidista.
  • Una estructura federal del Estado.
  • La libertad de los presos políticos y la vuelta de los exiliados.
  • La libertad sindical y el derecho a la huelga.
  • La libertad de expresión, asociación, reunión y manifestación.
  • Elecciones libres.

La coyuntura internacional estuvo marcada por la crisis económica de 1973; el aumento de la conflictividad social; las protestas por la aplicación de la pena de muerte a terroristas de ETA y el FRAP; y la Marcha Verde o invasión del Sáhara por Marruecos. La indecisión del gobierno acabó cediendo a las presiones marroquíes con la entrega del Sáhara Occidental, olvidando las promesas al pueblo saharaui. La CEE había rechazado la entrada de España en 1962, aunque en 1970 se firmó un Acuerdo Preferencial.

En los últimos años, las relaciones exteriores de España fueron difíciles por el aislamiento internacional de la dictadura a causa de su política represiva, así como por la caída de las dictaduras de Portugal (Revolución de los Claveles) y Grecia. Las últimas ejecuciones del franquismo se produjeron el 27 de septiembre de 1975, siendo ejecutadas por fusilamiento cinco personas: tres miembros del FRAP y dos miembros de ETA. Estas ejecuciones levantaron una ola de protestas y condenas contra el Gobierno español. Franco respondió con contundencia en su último discurso en el Palacio de Oriente (1 de octubre de 1975). La muerte de Franco se produjo el 20 de noviembre de 1975 y dio paso a un nuevo periodo conocido como la Transición.

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