Regencia de María Cristina estatuto real

6.1En 1830, tras el matrimonio de Fernando VII y


Ma Cristina, nace Isabel II. Para su reinado se derogó la Ley Sálica
(no permitía reinar a mujeres) mediante la Pragmática Sanción, sin embargo, los partidarios de Carlos Ma Isidro no
la reconocieron. A la muerte de Fernando VII estalló una guerra por imponer un modelo de sociedad entre
isabelinos y carlistas (liberalismo frente absolutismo). Carlos Ma exigíó desde Portugal sus derechos dinásticos
mediante el Manifiesto de Abrantes y el 3 de Octubre fue nombrado rey en algunas ciudades españolas. El
enfrentamiento social e ideológico se dividíó en dos. El bando isabelino, que contaba con el ejército, la nobleza, la
burguésía y las clases populares, estuvo apoyado por Inglaterra, Francia y Portugal, y formó una alianza con los
liberales. Y el bando carlista, al que pertenecían el clero, la aristocracia, campesinos y artesanos, fue apoyado por
Austria, Prusia y Rusia y defendía el catolicismo, el absolutismo y los privilegios forales. La Primera Guerra
Carlista se desarrolló en el norte y se dividíó en cuatro fases. De 1833-1835 los carlistas se hicieron con el norte,
sin embargo, a la muerte de su general (Zumalacárregui) en Bilbao fracasó el intento. De 1835-1837 emprendieron
expediciones militares y se acercaron a Madrid, pero también fracasaron. De 1837-1839, los carlistas se dividieron
en transaccionistas e intransigentes tras la imposibilidad de vencer, y con la firma del Convenio de Vergara (1839)
reconocían a Isabel como reina. En 1840 Espartero tomó Morella como último reducto carlista. Sin embargo, esto
no supuso su extinción, ya que de 1846-1849 se produjo la Segunda Guerra Carlista (Guerra de los Matiners) tras el
fracaso del enlace entre Isabel II y Carlos VI. Mientras Isabel era menor de edad, se sucedieron dos regencias. Entre
1833 y 1840 Ma Cristina gobernó como regente. El primer gobierno presidido por Cea Bermúdez se inspiró en el
Despotismo Ilustrado y se centró en las reformas administrativas, pero la necesidad de apoyo contra el carlismo y
de ayuda financiera obligó a Ma Cristina a entregar el poder a los liberales moderados. Así comenzó el gobierno de
Martínez de la Rosa, el cual inició reformas políticas que se plasmaron en el Estatuto Real de 1834 (Carta Otorgada
donde se regula el funcionamiento de las Cortes y la Corona se autolimita).


A comienzos del reinado surgen dospartidos. El Moderado, dirigido por Narváez, que buscaba construir un Estado unitario controlado por las clasespropietarias e ilustradas, y se llevó a cabo mediante el sufragio censitario. Y por otra parte, el Partido Progresista, encabezado por Espartero, donde el rey debía jurar la Constitución y tenía un programa reformista que apoyaba ellibrecambismo. La guerra y la desastrosa situación económica provocaron en 1835 sublevaciones urbanas y en 1836 una revuelta contra Ma Cristina organizada por el ejército, que la obligó a poner en vigor la Constitución de 1812, aunque enseguida se redactó una nueva. La promulgación de la Constitución de 1837 se produjo en un momento difícil, ya que la Expedición Real del ejército carlista avanzaba hacia Madrid. Esta Constitución fue
considerada progresista y una uníón entre grupos liberales. Defendía la soberanía nacional, la división de poderes y aspectos progresistas como la libertad de prensa, el poder otorgado a los ayuntamientos y la Milicia Nacional. En
1840, Ma Cristina fue sustituida por Espartero. Durante su regencia, gobernó de manera autoritaria, aislándose del
progresismo y apoyado por militares. En 1842, reprimíó una insurrección en Barcelona ante un posible tratado de
libre comercio con Inglaterra. Su mandato estuvo salpicado por revueltas encabezadas por generales y finalizó en
1843 con el pronunciamiento de Narváez. Para evitar otra regencia, Isabel fue coronada a los trece años, y durante
su reinado se alternaron partidos dinásticos (Partido Moderado y Progresista). Destacan otros partidos como la
Uníón Liberal y el Partido Demócrata. Se denomina Década Moderada (1844-1854) al periodo en el que Narváez
estuvo al frente del gobierno, establecíó un sistema político estable (orden a la libertad, marginando a los
progresistas y con el apoyo del Ejército y élites sociales).Este redactó la Constitución de 1845, en la que se negaba
a la soberanía nacional, se otorgaron más poderes a la Corona, las Cortes seguían siendo bicamerales y la elección
se realizaba por sufragio censitario, reconocía derechos individuales (limitados) y se formó un Estado confesional.
Los moderados configuraron un régimen basado en el centralismo político-administrativo y a ello responden: la
Firma del Concordato (1851), creación de la Guardia Civil en 1844


6.2La propiedad de la tierra fue en el Antiguo y Nuevo Régimen la base de la economía. En el Antiguo Régimen
estaba amortizada, es decir, vinculada a la nobleza (mayorazgos), la Iglesia, los ayuntamientos (bienes propios y
comunes) y el Estado, por lo que al estar vinculadas a instituciones, estaban fuera de los mecanismos capitalistas.
Los ilustrados consideraron este método irracional e improductivo, por lo que denominaron a sus beneficios
“manos muertas”. La desamortización resultó clave a la hora de producirse una revolución industrial y el paso al
Nuevo Régimen, ya que pretendía la instauración de la propiedad libre e individual que permitiera maximizar los
rendimientos y el desarrollo del capitalismo en el campo. Durante el reinado de Carlos III, se criticó la amortización
de bienes, no obstante, fue en 1795, bajo el gobierno de Godoy, cuando se inició la desamortización de bienes de
institutos eclesiásticos. Durante la Guerra de la Independencia, el gobierno y las Cortes realizaron una legislaciónparalela de supresión de conventos y órdenes religiosas y de puesta en venta de sus propiedades, destinando elproducto a amortizar la deuda del Estado. En el Trienio Liberal se emprendíó la desamortización de bienes de
propios y baldíos vendidos. No obstante estas desamortizaciones no tuvieron apenas repercusiones. A partir de 1833 el proceso desamortizador se precipitó por varias causas: la Guerra Carlista obligaba al Estado a obtener
recursos; se difundíó en el país un clima anticlerical, promovido por los liberales; y los compradores de bienes
desamortizados en el Trienio, presionaban al gobierno para que les devolviera sus bienes. Durante la regencia de Ma
Cristina, siendo Mendizábal Ministro de Hacienda, se publicó la ley de desamortización más importante, ya que a
partir de ese momento la desamortización fue un proceso irreversible y afectó a los bienes eclesiásticos. Se plasmó
en dos disposiciones: la primera suprimía las órdenes religiosas y nacionalizaba sus bienes (1836); y la segunda
determinaba el sistema de venta, que se haría en pública subasta y se podía pagar o en efectivo o mediante Deuda
Pública (1837). Los objetivos fueron: económicos (conseguir ingresos para pagar deudas y afrontar la Guerra
Carlista), políticos (ampliar liberalismo) y sociales (crear una clase media agraria de campesinos propietarios). Sin
embargo, esta desamortización solo áligeró el abultado 


Déficit público estatal y provocó que los liberales


aumentaran sus enemigos. Los compradores de tierras eran mayormente latifundistas y ricos hombres de negocio. Destacaron los fraudes en las operaciones de compraventa y los decretos de Mendizábal, ya que subdividían las fincas en lotes pequeños para facilitar la venta, pero eran burladas. Por ello, las pujas no estaban al alcance de campesinos, y esto supuso a nivel social: la aparición de un proletariado agrícola (jornaleros con duras condiciones de vida y trabajo estacional); y una burguésía ventajosa de tierras y propiedades que emulaba a la vieja aristocracia.Destacaba el latifundismo en el centro y sur de la Península y el minifundio en el norte y noroeste. En 1851 se
rompieron las relaciones con Roma con la firma del Concordato. La segunda gran desamortización se inició con la
Ley Madoz de 1855 durante el Bienio Progresista. Establecía la venta en subasta pública de todos los bienes que
permanecieran amortizados. El dinero recaudado fue dedicado a la industrialización del país. Las consecuencias
más importantes fueron que la enajenación de propiedades municipales supuso la ruina de los ayuntamientos, el
empeoramiento de las condiciones de vida del campesinado, lo que forzó la emigración de parte de ellos a las
ciudades, y la ruptura de relaciones con la Iglesia. Esta ley se derogó en 1895. El s. XIX supone la transición del
Antiguo Régimen a la Edad Contemporánea y un crecimiento estable de la población que se caracterizó por: un
crecimiento moderado; escasez de las causas del escaso crecimiento como las guerras y las epidemias; movimientos
migratorios; y crecimiento de las ciudades. Se produjo el paso de una sociedad estamental a una de clases. Con la
configuración del Estado liberal se pusieron fin a los privilegios. Todos pagaban impuestos, eran juzgados por las
mismas leyes y tenían los mismos derechos políticos. Los ciudadanos pertenecían a una clase social, un grupo
abierto. La nobleza perdíó influencia al perder sus privilegios, siguió presente en altos cargos (Administración,
Ejército y Senado) y mejoró su situación económica. El clero cambió con la revolución liberal, perdíó su fuente de
ingresos y el monopolio de la enseñanza, además, perdíó parte de sus bienes con las desamortizaciones y las
órdenes religiosas disminuyeron. 


6.3Mediante el Pacto de Ostende de 1866, se destrónó a Isabel II tras el desprestigio de su régimen. El 19 de Septiembre el almirante Topete, junto a Prim y Serrano, se sublevó en Cádiz con el apoyo de la población civil. Se
formaron juntas revolucionarias por todo el país. La Junta Revolucionaria de Cádiz finalizó con la Gloriosa
Revolución, sin apenas derramar sangre. Isabel II, tras la derrota en la batalla de Alcolea, se encontró sin apoyos y
partíó hacia Francia. Militares y firmantes del Pacto de Ostende formaron un Gobierno Provisional, que disolvíó la
Milicia Nacional y las Juntas Revolucionarias. Serrano asumíó la presidencia y Prim el Ministerio de Guerra.
Quedaron fuera los demócratas. En 1869, se convocaron elecciones a Cortes Constituyentes elegidas por sufragio
universal masculino y elaboraron un texto constitucional. La Constitución democrática de 1869 se caracterizaba
por: incluir una amplia declaración de derechos (libertad de imprenta, de culto, derechos de reuníón…), reconocía
la soberanía nacional, la división de poderes, y una forma de gobierno monárquica (con el poder del rey limitado).
El triunfo de la monarquía en las elecciones obligó al gobierno a buscar un nuevo rey, mientras tanto, Serrano
asumíó la regencia. Durante su regencia se llevaron a cabo reformas como la aprobación del matrimonio civil y la
sustitución del real con la peseta (1868). A lo largo del Sexenio, resurgíó la Guerra Larga de Cuba, que entre la
inestabilidad política peninsular y la acción de sociedades secretas independentistas, se produjo una guerra que duró
diez años, hasta la paz de Zanjón en 1878. Esto, junto a la búsqueda de un nuevo rey en el extranejero hizo que
resurgiera el carlismo, iniciando la Tercera Guerra Carlista (1872-1876), que finalizó con la Restauración de los
Borbones en la figura de Alfonso XII. Excluidos los Borbones de la dinastía, quedaron como candidatos españoles
Carlos de Borbón y el Duque de Montpensier, pero fueron rechazados, así que se optó por Amadeo de Saboyá,
Duque de Aosta e hijo del rey de Italia, el cual consiguió reinar en España. El principal apoyo de Amadeo, el
general Prim, fue asesinado antes de que el rey llegase a España. El reinado de Amadeo I fracasó por: la falta de
apoyos políticos (los progresistas se dividieron a la muerte de Prim), la oposición política (ya que contó con el
rechazo de alfonsinos, carlistas y republicanos)


Enfrentamientos armados (a la Guerra Larga de


Cuba se unieron lospartidos carlistas), la frialdad de las clases dirigentes y populares debido a su condición de extranjero y el Ante la falta de apoyo, Amadeo I abdicó y abandonó España el 11 de Febrero de 1873, y ese
mismo día, Congreso y Senado proclamaron la república, como solución de urgencia ante la abdicación de Amadeo
I. En las Cortes votaron a favor republicanos y los radicales de Ruiz Zorrilla, grupos minoritarios que tuvieron que
hacer frente a dificultades como: la división de los republicanos en federalistas y unitarios; la oposición política, yaqué la República fue rechazada por los carlistas, alfonsinos y progresistas; enfrentamientos armados como la
Tercera Guerra Carlista, la Guerra Larga de Cuba y el movimiento cantonalista; las desmesuradas expectativas de
las clases populares; y la falta de apoyo internacional, ya que solo fue reconocida por Estados Unidos y Suiza.
Durante la Primera República, se sucedieron cuatro gobiernos. El primero lo presidíó Figueras, que convocó CortesConstituyentes para promulgar una Constitución, sin embargo, la abstención de alfonsinos, carlistas y unitarios dio
la mayoría a los federales, en Junio abandonó el cargo. El segundo fue representado por Pi y Margall, el cual
redactó la Constitución de 1873, que propónía la división de España en 17 estados, pero la intransigencia provocó
una insurrección cantonal promovida por los republicanos. La rebelión comenzó en Julio con la proclamación del
cantón de Cartagena y más tarde se extendíó, estos hechos le obligaron a dimitir el 18 de Julio. Salmerón dio un
giro conservador. Hubo cantones en varias ciudades y muchos declararon la guerra al Estado central y entre sí.
Estas insurrecciones fueron sofocadas por el Gobierno que dio plenos poderes al ejército. El cantón de Cartagena
resistíó hasta el 12 de Enero de 1874, y Salmerón dimitíó por problemas de conciencia, ya que no quiso firmar unas
penas de muerte contra los revolucionarios. A este último le sucedíó Castelar: aplicó las penas de muerte, llamó al
ejército para imponer el orden, reforzó el poder del Estado y suprimíó el principio federal. Para poder llevar a cabo
esto, solicitó poderes especiales a las Cortes. Cuando las Cortes se reunieron el 2 de Enero, el gobierno perdíó el
voto de confianza. Sin embargo, este intento fue interrumpido por el Golpe de Estado del general Pavía

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