Los gobiernos progresistas (1835-1837)
Conde de Toreno: expulsión de los jesuitas y disolución de conventos (anticlericalismo). Protestas progresistas.
Llegada de Mendizábal y la Desamortización
En un contexto de fuerte anticlericalismo y motines populares, la regente María Cristina nombró a Mendizábal. Su medida más relevante fue la desamortización eclesiástica (1836-1837), mediante la cual se expropiaron y vendieron tierras de la Iglesia (las llamadas «manos muertas»).
