La dictadura de Miguel Primo de Rivera y sus consecuencias

A principios del Siglo XX el sistema político de la Restauración seguía vigente. Sus fundamentos eran una monarquía liberal pero no democrática que descansaba en la constitución de 1876. Este sistema había funcionado con bastante estabilidad gracias al pacto entre los dos grandes partidos dinásticos para alternarse pacíficamente en el gobierno.

Pero a finales del Siglo XIX el regeneracionismo denunció los vicios del sistema, dominado por una oligarquía y realizó una serie de propuestas para la modernización política, social y económica de España.

Cuando Alfonso XIII accedíó al trono en 1902 habían optado por líderes regeneracionistas como Maura en el conservador y Canalejas en el liberal. En el gobierno largo de Maura (1907-1909) puso en marcha su “revolución desde arriba” se trataba de hacer reformas del sistema liberal-parlamentario, pero sin alterar las bases del régimen.

Su programa más importante fue el proyecto de ley de administración local, que contemplaba una mayor autonomía para las corporaciones locales y la posibilidad de crear mancomunidades locales y provinciales.

Su programa incluyó una política de intervención estatal y de protección y fomento de la industria nacional: y medidas sociales, como la creación del instituto nacional de previsión, la ley de descanso dominical y la legalización de la huelga.
Por su parte Canalejas emprendíó el intento más importante de regeneración del sistema para lograr su progresiva democratización y ampliar sus bases sociales. También intento la secularización del estado (“ ley del candado” 1910) y la intervención en material social. Sin embargo el gobierno de Canalejas se interrumpe en 1912 por su asesinato.αo


La dictadura de Primo de Rivera fue un régimen con un vago programa regeneracionista inspirado en el modelo intervencionista y corporativista de los regíMenes autoritarios en auge en la Europa de entreguerras. En 1923, el capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera acaudilló un pronunciamiento militar contra el gobierno constitucional, sin hallar prácticamente oposición. Primo presentó la dictadura como algo transitorio, “hasta que se extirpasen los males del país”. El rey Alfonso XIII le llamó para formar un nuevo gobierno y le concedíó el cargo de presidente y de ministro único (Directorio Militar).

1. El Directorio Militar (1923 – 1925)

El Directorio Militar proclamó el Estado de Guerra durante dos años, suspendíó la Constitución de 1876, disolvíó las Cortes, prohibíó las actividades de los partidos políticos y de los sindicatos. Impuso el orden público con duras medidas represivas contra la CNT y el PCE. También se reprimíó cualquier manifestación de nacionalismo, lo que conllevaría una radicalización del nacionalismo catalán hacia posturas separatistas. Los ayuntamientos fueron disueltos y sustituidos por juntas de “vocales asociados” elegidos por los mayores contribuyentes, estrechamente vinculados al sistema caciquil. Su reforma de la administración que proclamaba acabar con el sistema caciquil, lo que hizo fue acentuarlo aún más. Sí tuvo Primo de Rivera éxito en la guerra marroquí, ya referida en otro estándar: en 1925, España y Francia acordaron una ofensiva militar conjunta. El desembarco de las tropas españolas en Alhucemas alcanzó sus objetivos iniciales y un año después quedó sometido todo el protectorado.

2. El Directorio Civil (1925 – 1930)

En esta segunda fase de la dictadura, Primo sustituyó el Directorio Militar por un gobierno civil con clara intención de permanecer en el poder, y afirmó su voluntad de construir un régimen inspirado en las dictaduras autoritarias de la Europa de entreguerras, especialmente la Italia fascista de Mussolini. Impulsó desde el poder la formación de un gran partido de derechas, la Uníón Patriótica (1924). Carente de un programa y una ideología definida, fue solo un instrumento de propaganda gubernamental para asegurar el apoyo popular al régimen. En 1926 anunció la convocatoria de una Asamblea Nacional Consultiva, compuesta por representantes del Estado y de la administración y de la Uníón Patriótica, y encargada de elaborar una nueva “constitución”. Sin embargo, además de estar bajo control del gobierno, sus funciones eran meramente consultivas.

La dictadura se benefició de la coyuntura expansiva internacional de los años veinte. Su política económica se caracterizó por el intervencionismo estatal y el nacionalismo económico. Sus objetivos fueron impulsar la industria nacional mediante unos elevados aranceles proteccionistas y la concesión de ayudas a las grandes empresas. También se crearon grandes monopolios estatales como CAMPSA (Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos) y Telefónica. El fomento de las obras públicas fue uno de los aspectos más destacados de esta etapa. La escasa conflictividad social del periodo se explica en parte por la represión, pero también gracias al desarrollo de una amplia política social y de una legislación laboral, basada en la intervención y mediación por parte del Estado y en la integración de las organizaciones obreras moderadas y reformistas. Su puesta en práctica contó con la colaboración de los socialistas, que la consideraron ventajosa para consolidar tanto al partido como al sindicato.

3. El Final de la dictadura

A partir de 1926, la dictadura empezó a perder apoyos y arreciaron las críticas y la oposición. Así, encontramos el pronunciamiento militar conocido como la “sanjuanada” protagonizado por militares descontentos; también el alejamiento de muchos de los militares con el régimen, a partir sobre todo de la aprobación de una norma general que suprimía los ascensos por estricta antigüedad. Por otra parte, fue en aumento el ascenso de los partidos republicanos y la oposición al régimen de los intelectuales, periodistas, …, que se enfrentaron al dictador, a pesar de la rígida censura. Primo de Rivera, falto de apoyos, incluso del grueso de los militares y del rey, cuya imagen había quedado ligada al régimen dictatorial, presentó su dimisión en Enero de 1930.

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